Nutricionistas del CESFAM Dos de Septiembre de Los Ángeles acudieron a la escuela D-928 “Manuel Blanco Encalada” para aportar valiosos consejos a la comunidad educativa del establecimiento acerca de colaciones saludables. Fue una instancia, también, para informar las indicaciones que introdujo la segunda etapa de la Ley 20.606 sobre etiquetado nutricional de los alimentos.

La idea fue promocionar una alternativa de alimentación sana para los menores y sus padres y apoderados, para lo cual ofrecieron degustaciones en el lugar y distribuyeron minutas para compartir en el hogar. El objetivo final es que éstas se puedan aplicar durante el año escolar, explicó Kharla Ruiz, profesional del CESFAM.

“Para que una colación sea saludable tiene que cumplir ciertos requisitos. Primero tiene que ser suficiente, o sea, es una pequeña cantidad que no tiene que medir más allá de 120, 150 calorías. Tiene que incorporar, además, nutrientes que los jóvenes -escolares en esta etapa- necesitan, como son las vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales”.

La profesional indicó que, en la práctica, esto se traduce en la incorporación de fruta natural que puede ser entera, picada o como batidos; frutos secos, como nueces, almendras, maní sin sal, avellanas, entre otras; y también “palitos” de verdura -por su gran aporte de fibra, vitaminas y minerales- que pueden ser de apio, zanahoria o zapallo italiano.

“Los lácteos también son muy importantes y ahí hay que hacer la observación  que, de preferencia, sean bajos en grasa y sin agregado de azúcar. Es importante incorporarlos porque favorecen el crecimiento y desarrollo que es súper, súper esencial en esta etapa en que los niños están en crecimiento”, añadió.

El pan no está prohibido, pero su consumo tiene que ser en la cantidad adecuada -no más de medio- y ojalá integral. Su agregado debe ser también saludable y entre las opciones recomendadas están una rebanada de tomate, quesillo o jamón de pavo.

Finalmente, es muy importante la hidratación, idealmente agua natural. En ese sentido se aconseja fomentar el hábito de llevarla en una botella y rellenarla en la escuela; o bien, cocer fruta y beber ese jugo, idealmente sin azúcar añadida.