En plena etapa de preparación se encuentra un grupo de funcionarios del CESFAM Sur “Dr. Pablo Murúa Barbenza” quienes, en el corto plazo, completarán su formación como monitores de actividad física y estarán aptos para trabajar en ese aspecto con pacientes en riesgo cardiovascular.

El plan piloto contempla la realización de 25 sesiones, en un plazo de 3 meses, tras lo cual se espera extender este aprendizaje –entrenamiento funcional interválico de alta intensidad- al trabajo que diferentes profesionales ejecutan con usuarias y usuarios del centro de salud familiar ubicado en Paillihue, detalló la kinesióloga Karen Forteza.

“La idea es realizar ejercicios que incorporan grandes grupos musculares, movimientos multiarticulares que nos permiten mejorar la función -la funcionalidad de las actividades de nuestra vida diaria- y, además, con una exigencia en cuanto a intensidad más bien alta que nos permite obtener beneficios desde el punto de vista metabólico”.

Compenetrados con esta iniciativa, unos 15 profesionales del CESFAM entrenan 2 veces por semana convencidos de que -una vez culminada esta fase- podrán efectuar un nuevo aporte al bienestar de sus pacientes.

“Partimos con los funcionarios, pero con la idea a futuro de poder incorporar a usuarios con riesgo cardiovascular para, fundamentalmente, disminuir el riesgo –por ejemplo- de la resistencia a la insulina y evitar la presentación de futuros diabéticos. Ése es el eje porque las enfermedades en nuestro país son una epidemia, sumado también a la obesidad y al sedentarismo entonces es una manera de poder intervenir en todas esas variables”.

La profesional aseguró que este tipo de entrenamiento es muy eficaz ya que los resultados se pueden apreciar en poco tiempo y exige tan solo 30 minutos de actividad por sesión. Su intensidad, además, se puede aumentar gradualmente según la capacidad de cada individuo, por lo cual es recomendado para todo tipo de personas.