Tras 9 años de acontecida la tragedia de Antuco aún emociona contemplar ese inhóspito paisaje de la alta montaña y  escuchar las palabras de la Presidenta de los familiares de los soldados que perdieron la vida en el masiso andino.

El silencio se apoderó de esa helada cordillera mientras Angélica Monares hermana de uno de los fallecidos, reflexionaba sobre el aprendizaje que se debe sacar de esta tragedia,  para no volver a cometer errores que como este resultaron mortales para un grupo de compatriotas. Hablaba del perdón hacia aquellos que no tomaron las decisiones correctas,  y de cómo es aprender a vivir sin sus seres queridos.

Hijos, hermanos, parejas y amigos,  45 que ya no están, allí en el memorial que los recuerda se congregaron cientos de personas entre autoridades civiles, y militares, familiares y amigos de las víctimas.

En este hermoso y desolado paraje parece detenerse el tiempo, cuando al son de la trompeta un solitario soldado, recuerda a sus camaradas caídos, en ese momento pareció apoderarse de todos los que allí se encontraban un profundo recogimiento y un nudo en la garganta.

Recordemos que ese batallón estaba compuesto por 44 concriptos y un sargento segundo los  que marchaban desde el refugio  de los barros hasta el sector denominado  la cortina, cuando una ventisca de viento blanco los cubrió de más de 2 metros de nieve a una altitud aproximadamente de 1500 m sobre el nivel del mar entre el Volcán Antuco y la Laguna del Laja.

La tragedia que tuvo en vilo a todo un país se inicio ese fatídico 18 de mayo de 2005, extendiéndose hasta el 6 de julio cuando el último cuerpo fue encontrado  en los faldeos  de una formación rocosa.

Si bien se han establecido responsabilidades penales por cuasi delito de homicidio en la persona del ex oficial Patricio Cereceda, ya que ese día dio la orden para marchar a 200 soldados, pese a que las condiciones del clima eran adversas, por el fuerte viento y la falta de equipos necesarios para la tarea, aún persisten las heridas.

En la  zona se produjo  un fenómeno denominado “viento blanco” perdiendo la orientación por la escasa visibilidad. Esto Provocó que no tuvieran contacto con sus compañeros y murieran congelados.

En este nuevo aniversario se tienen contempladas una serie de conmemoraciones entre las que están; la ya  tradicional  velatón en la plaza de Armas, la entrega de ofrendas en el memorial que está ubicado en la avenida Alemania con Marconi y la ceremonia en el regimiento Reforzado N° 17 de nuestra ciudad.

Aprender de esta dolorosa situación, debiera ser la premisa para no vuelvan a suceder tragedias como esta, la mayor que ha afectado al ejército en tiempos de paz.