El director de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Los Ángeles, Norman Garrido y el coordinador de la Oficina de Protección de Derechos (OPD) de la Infancia y Adolescencia, Rogelio Martínez, visitaron a las familias pehuenches relocalizadas en el Fundo El Sauce, sector El Rosal, en las cercanías de los Saltos del Laja; quienes tras dejar la cordillera se han visto enfrentados a una serie de carencias básicas, como son el acceso a agua potable, la falta de riego, problemas en sus viviendas y también en el suministro eléctrico.

Considerando dichas condiciones, el Dideco centró su preocupación en el tema de la disponibilidad de agua para consumo de las familias.  “Si bien la Municipalidad ya apoya a estas familias distribuyendo agua a través de camiones aljibes y otros mecanismos, en este tiempo el problema se agudiza, por lo que de inmediato se instruyó las  medidas necesarias para enfrentar esta delicada situación de la manera más amplia y eficiente posible”, se indicó.

Paralelo a ello, y considerando la gran cantidad de niños y niñas que viven en el lugar, se abordará de manera más permanente, a través de la OPD, las condiciones de habitabilidad y calidad de vida, “no olvidando que son un patrimonio vivo de la humanidad y que el valor de su etnia merece el mayor de los respetos y cuidados”, señaló el coordinador de la OPD.

Se trata de una treintena de familias que habitan en el Fundo El Sauce, adquirido a través de la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) para que habitaran en época invernal.  No obstante, la falta de trabajo en la cordillera y para evitar los viajes, muchas de ellas optaron por radicarse en el lugar.

Las familias están organizadas en distintos lotes y sus viviendas son de autoconstrucción. En  términos laborales se dedican a la crianza de animales, y los varones asumen algunos trabajos esporádicos en los alrededores.  Los niños, unos cuarenta en total, acuden en su mayoría a la escuela del sector Salto del Laja.  Entre las ayudas sociales del gobierno que reciben –confidenciaron- está el subsidio único familiar, recursos que de todas formas no son suficiente para llevar una vida familiar digna.

En promedio las familias están compuestas por el matrimonio y, entre dos a cuatro hijos; la mayoría proveniente de la comunidad indígena de Butalelbún.