Una segunda jornada de salud integral, tras la desarrollada en 2016, fue la ejecutada conjuntamente por el CESFAM Nuevo Horizonte y el colegio Aliwen (ex Santa Hilda) beneficiando directamente al alumnado de este establecimiento educacional, que presenta una alta vulnerabilidad social.

Con énfasis en la prevención del embarazo y del suicidio adolescentes –problemáticas al alza a nivel mundial y en nuestro país-, la actividad tuvo también como componentes salud bucal, alcohol y drogas y utilización correcta de medicamentos, entre otros, explicó Pamela Delgado, matrona y jefa del programa adolescente del CESFAM Nuevo Horizonte.

“Ésta es una segunda jornada, porque el año pasado se hizo la primera, una segunda jornada de salud y de prevención de enfermedades en adolescencia. Se trabaja con población infantil y adolescente y, específicamente, el enfoque de este año es la prevención del embarazo adolescente y del suicidio; por eso está todo el equipo de salud mental y psicosocial trabajando esos enfoques y nosotros como matronas el tema preventivo en el embarazo”.

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
Martina Gottchalk, psicóloga del mismo centro de salud familiar, remarcó la necesidad de trabajar el suicidio juvenil desde una perspectiva preventiva y de promoción de estilos saludables ya que éstos impactan positivamente en la vida de las personas y favorecen una buena salud mental. Al revés, otras situaciones como el acceso a información inadecuada, el bullying o el uso de alcohol o drogas son factores de riesgo que llevan a diferentes patologías y ante éstos hay que estar muy atentos.

“Lo primero, además de un estilo de vida saludable, es que los jóvenes sepan que pueden pedir ayuda; que los adultos estemos atentos a estas peticiones de ayuda de los adolescentes, que los invitemos a pensar, a reflexionar respecto de su bienestar emocional; ayudarlos a atravesar esta etapa que es, de por sí, una etapa conflictiva. La etapa de la adolescencia es una crisis normativa de nuestra vida donde muchas veces podemos experimentar cambios y emociones que pueden ser muy difíciles de sobrellevar”.

La profesional reiteró el rol fundamental de la familia para asegurar el bienestar de niños y jóvenes. En ese sentido, aseveró que la comunicación y el diálogo son fundamentales ya que, si bien desde los 10 años hay una búsqueda intrínseca de autonomía por parte de ellos, esto no significa dejarlos solos. Por el contrario, implica negociar normas y límites que acompañen y den estabilidad a este complejo proceso de cambios.