Cuenta la historia que Diabetín era un niño de 13 años al que le encantaba la comida “chatarra”, ver televisión y jugar videojuegos. Odiaba cualquier otro tipo de alimentos y hacer deportes o actividades al aire libre. Cuando su mamá le preparaba legumbres, pescados o vegetales; o cuando le ofrecía agua o frutas, Diabetín lloraba y “pataleaba”, hasta que su madre le cocinaba lo que él quería.