Cerca de 20 personas, entre usuarios y funcionarios del CESFAM Norte y de sus recintos dependientes recibieron su certificación tras ser parte activa en el proyecto de “Salud ambiental y promoción de ecohuertos de plantas medicinales y reciclaje de residuos orgánicos”, correspondiente al año en curso.

La Seremi de Salud Región del Bío Bío escogió como “centinela” a esta iniciativa, reconociendo la calidad e impacto del trabajo ejecutado bajo la guía de este centro de salud familiar y que, actualmente, ha alcanzado a establecimientos educacionales y a organizaciones sociales de su área de influencia, totalizando casi 20 ecohuertos, destacó la asistente social Érika Arroyo.

“La capacitación está destinada a que las personas tomen conciencia respecto de cómo ellos pueden reutilizar o reciclar residuos sólidos domiciliarios para mejorar la tierra y, de esa manera, cultivar ecohuertos y –en esos ecohuertos- plantar plantas medicinales u hortalizas que mejoran la alimentación”.

La profesional manifestó su conformidad por el alcance que ha tenido este proyecto, financiado por la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Los Ángeles y por el Servicio de Salud Bío Bío, a través de presupuestos participativos de su convenio de Equidad Rural.

“Este año, la tarea que tienen estos ecohuertos es que sean demostrativos para que vayan generando conciencia en otros, que vayan generando visibilidad, para que sea visible. Porque si hablamos de reciclaje en el aire, no se entiende, pero si uno lo hace más en concreto, en un ecohuerto, donde se genera más compost, donde se plantan ciertas plantas que son de uso medicinal que contribuyen a la salud de las personas; y, por otro lado, mejoramos la alimentación, le estamos dando mucha más visibilidad y la gente empieza a generar más conciencia, a tomarle el gustito”.

VIGÍAS AMBIENTALES
El éxito de esta actividad y su aplicación práctica, tanto en el entorno familiar como en las organizaciones que participan, fue reafirmado por los propios funcionarios y por la comunidad organizada que integra el consejo de desarrollo del CESFAM, quienes se han convertido en verdaderos vigías ambientales. María Cristina Lara, presidenta de la junta de vecinos de Villa Maipú y la enfermera Solange Vidal son un claro ejemplo de esto.

“Para mí ha sido una cosa muy bonita, muy buena y creo yo que es importante saberlo porque mejoramos la tierra y con cosas naturales. Y comemos lo natural si plantamos la acelga, plantamos los cilantros, el perejil, las zanahorias; tenemos ajos, tenemos orégano y esto también tenemos un ecohuerto en la junta de vecinos de la Villa Maipú”, contó la representante social.

“El hecho de aprender cosas que yo desconocía, por ejemplo, cómo hacer una compostera, el proceso de la producción que se obtiene de las lombrices en la tierra; también el cómo trabajar con las plantas, las propiedades medicinales de cada planta, son muchos beneficios para la persona y en mi área de trabajo, que trabajo con el programa cardiovascular con el adulto, obviamente lo estoy implementando, así que muy enriquecedora mi experiencia”, agregó Vidal.

En el presente, lo cosechado de los ecohuertos es usado a nivel doméstico, pero ya los incipientes agricultores han realizado jornadas de trueque de semillas y tienen la intención de efectuar una feria para comercializar sus productos. Ello se suma al mejoramiento de la infraestructura de uno de los tres ecohuertos del CESFAM, el que está siendo sometido a adaptaciones en altura para permitir la incorporación de más adultos mayores.