La educación temprana de menores y sus familias es el camino para prevenir el abuso infantil en todas sus manifestaciones, concluyó el experto traído por el sistema de salud municipalizada para reforzar en este tema a profesionales de los seis Centros de Salud Familiar (CESFAM) de Los Ángeles.

Esteban Gómez, psicólogo doctorado © en Psicología y quien se desempeña actualmente en el Centro de Estudios del Niño y la Mujer, Ceanim, en Santiago, capacitó a los funcionarios para sensibilizarlos frente a esta dura realidad, oculta por mucho tiempo y que afecta decisivamente el desarrollo de las personas y, por ende, de la sociedad completa.

El especialista explicó que el abuso hacia los pequeños se da de tres formas principales, actualmente. La primera se presenta como negligencia, que implica no atender sus necesidades, por ejemplo de salud, educación, vestuario, entre otras. Una segunda categoría es el denominado maltrato, que puede ser físico o psicológico y que significa provocarle daño a un niño, de manera no accidental. Finalmente, y como la problemática más contingente y a la vez más compleja de todas, surge el abuso sexual, que corresponde a la utilización de un menor para obtener gratificación sexual, con o sin contacto físico.

 

Las tres son situaciones que a juicio del profesional han existido desde siempre, pero la diferencia es que antes se apreciaban como “normales”, incluso eran avaladas o, simplemente, en los casos más extremos, se mantenían ocultas. Hoy, gracias a una mayor concientización y a la labor de los medios de comunicación, estos hechos han salido a la luz.

“El abuso sexual es un fenómeno que ha estado muy silenciado y que ha empezado a aparecer. Muchas de las personas ni siquiera tenían la noción de que estaban siendo abusadas sexualmente, porque no tenían las herramientas para entender que eso era un abuso sexual. Muchas personas adultas que uno entrevista hoy día te dicen cosas como ‘bueno, para mí era normal que así tenían que ser las cosas’. Hoy día entendemos que es un problema. Como podemos verlo, entonces lo estamos haciendo aparecer como temática social. Parece que esto fuera en aumento, pero en realidad lo que estamos haciendo es destapar todo lo que estaba escondido y oculto”, profundizó.

PROTECCIÓN Y BUEN TRATO

El riesgo es caer en el otro extremo, generando alarma pública por la forma en que se lleva a cabo la cobertura periodística de estos casos, lo cual puede ser agudizar el daño en las víctimas, advirtió Gómez.

“Puede ser más interesante como noticia pero para el niño que sufrió eso, ese tipo de prácticas mediáticas no ayudan, no contribuyen. Además nos está llevando a un extremo ahora. Por ejemplo, en los jardines infantiles las educadoras están empezando a pedirles permiso por escrito a los padres para poder limpiar a los niños cuando van al baño para no ser acusadas de abuso sexual. Entonces que tener cuidado como sociedad hasta qué límite nos puede llevar esto porque podemos terminar con adultos que no quieren tocar a los adultos para no ser acusados de abuso sexual y el punto central ahí es diferenciar entre que hay caricias buenas para los niños y caricias que son abusivas en los niños. Eso es lo que tenemos que aprender como sociedad, a diferenciar”.

Ante esto, recomendó a padres y cuidadores –y al personal de salud objetivo de esta capacitación- enseñar claramente a los pequeños y a sus familias cuáles son caricias buenas y cuáles no, pero desde la edad preescolar.

Para los progenitores, finalmente, el mensaje es practicar el “buen trato” día a día, es decir, ofrecer a sus hijos conversación, juegos, cercanía, preocupación, todos elementos que les facilitarán un desarrollo normal hacia la adultez.