Emocionadas aún por el reconocimiento recibido de sus pares tras completar 25 y 30 años de ejercicio laboral, Lidia Olave y Claudia Sepúlveda contaron que desde siempre quisieron ser enfermeras y que, yendo más allá de su propia vocación, lograron traspasar a su descendencia el amor por esta hermosa profesión.

Ambas funcionarias, del CESFAM Nuevo Horizonte y del CESFAM Sur, respectivamente, fueron premiadas en medio de la celebración nacional del Día Internacional de la Enfermera y del Enfermero, desarrollada este 12 de mayo y que por primera vez tuvo en Los Ángeles a su acto central.

“A mí siempre me gustó la carrera de enfermería, tengo una hija enfermera, un yerno enfermero, todos mis hijos en un principio querían ser enfermeros porque a mí me encantaba la enfermería y siempre hablaba bonito de mi carrera, entonces todos, en un momento, quisieron ser enfermeros, pero tengo una de mis hijas que llegó a eso”, expresó Claudia, con orgullo.

Desde 1995 en el CESFAM Sur, luego de estadías en un centro médico militar en Concepción y en el hospital base, dijo que espera jubilar en el centro de salud de Paillihue, que siempre le ha gustado estar allí y que lo más desafiante para ella ha sido adaptarse al dinamismo y a las exigencias de actualización que impone esta carrera.

“Estoy feliz, contenta, muy agradecida de todos, en realidad en el CESFAM donde yo trabajo siempre he encontrado que es como una familia, es mi segunda familia. Trabajamos bastante bien, como todas las familias tenemos también nuestras cosas, pero las arreglamos entre nosotros”, aseveró.

Lidia Olave, con 22 años en Los Ángeles, madre de tres hijos –la mayor siguió sus pasos en esta profesión- sostuvo que el rol actual de la enfermera y del enfermero debe estar marcado por un alto compromiso con la comunidad, con las familias, tener disposición al “terreno” y al servicio de quienes más lo necesitan.

Haciendo un breve resumen de su trayectoria, que la tiene hoy en el CESFAM Nuevo Horizonte, lo que más le sorprende es lo vertiginoso que ha sido todo desde que tomó la decisión de venirse desde Chillán y forjar su vida en esta ciudad.

“Igual siento que ha pasado súper rápido. Yo partí en Chillán, después me vine a Los Ángeles hace 22 años y en realidad estos 22 años han pasado volando. En realidad si uno mira hacia atrás, fue como muy rápido”, enfatizó.

Lidia y Claudia, quienes cumplen varias responsabilidades en sus establecimientos, dijeron tener predilección por el trabajo que efectúan a diario con los más pequeños de sus comunidades, en este evento que también homenajeó a enfermeras de otros ámbitos de acción y de otras comunas de la provincia Bío Bío.

En la ceremonia estuvieron Paola Pontoni, presidenta del Colegio de Enfermeras de Chile; otros representantes gremiales y directivos de salud provincial; además del alcalde Esteban Krause, quien acompañó esta actividad en que se destacó merecidamente a este grupo de profesionales de la salud.