Con la certificación a más de 30 alumnos de kínder de la escuela especial de lenguaje Juan Pablo II, el CESFAM Sur «Dr. Pablo Murúa Barbenza» culminó su proyecto piloto «Taller de emociones».

A través de las distintas actividades programadas, los menores conocieron y aprendieron a manejar la ira, la tristeza, la calma, la alegría, entre otras emociones, mejorando su vinculación académica, familiar y social; y adquiriendo valiosas herramientas para su desarrollo integral como personas.

Paola Fernández, psicóloga del CESFAM Sur, explicó que con la ayuda del “monstruo de las emociones”, el cual cambia de color para expresar cada una de ellas, los estudiantes asimilaron plenamente lo entregado por el equipo de promoción cada semana, desde julio pasado.

“Principalmente vimos las emociones más básicas: la alegría, la rabia, el miedo, la tristeza y, por último, vimos el amor ¿Por qué es importante expresarlas?, porque –de algún modo- van viendo que las emociones son importantes y que hay maneras y maneras de expresarlas, lo importante es que no son emociones negativas. Eso es lo que quisimos recalcar en estas sesiones y que eso les va a servir porque, el niño que expresa emociones está mucho mejor en el colegio está más concentrado, viene más alegre al colegio, siente que es importante así que ayuda a su autoestima”.

EL “EMOCIÓMETRO”
Yosselin Olivares, directora de la escuela especial de lenguaje Juan Pablo II, destacó que esta iniciativa –más el apoyo de padres y docentes- permitirá a las niñas y niños del establecimiento ser personas más sólidas a futuro y adaptarse adecuadamente a cada etapa de su crecimiento, en diferentes contextos. Indicó que los resultados ya se pueden apreciar de forma concreta, con el uso del denominado “emociómetro” instalado a la entrada de sus aulas.

“La verdad es que nos dimos cuenta y nos sorprendimos mucho porque sí había niños que llegaban enojados, sí había niños que llegaban tristes –y cualquier persona podría imaginarse que los niños viven felices siempre-, entonces la gracia de esto era que ellos colocaran su pincho ahí donde estaba la emoción y, además, contaran, sacaran esto de adentro y dijeran ‘yo estoy triste hoy día porque pasó esto: porque falleció un familiar, porque mi papá y mi mamá discutieron; estoy muy enojado porque (…) o bien, feliz’. Algunos estaban también en calma, ¿y por qué estaba en calma?, ‘porque dormí bien’”.

La idea, ahora, es extender este proyecto a los demás niveles de la escuela de lenguaje –y posteriormente a otros recintos educativos-, subrayándose que su aplicación, desde la perspectiva de la salud mental, constituye una poderosa herramienta preventiva que ayudará a evitar situaciones como bullying y depresión, entre otras.