Una productiva actividad desarrolló la mesa técnica Infancia – Adolescencia que funciona en el CESFAM Nuevo Horizonte, titulada “Encuentro de familias en torno a la parentalidad positiva”.

El evento fue organizado por esta instancia multisectorial conformada hace ya 5 años y que tiene como objetivo potenciar y optimizar el trabajo que diferentes instituciones relacionadas con la temática realizan interviniendo familias que así lo requieren.

Entre estas entidades están el Poder Judicial, con el juzgado de familia y fiscalía; la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI, jardines infantiles de Junji e Integra; escuelas de lenguaje, colegios particulares subvencionados, colegios municipales y organismos colaboradores de Sename, explicó Karen Proboste, asistente social del CESFAM y coordinadora de la mesa.

“Nuestros beneficiarios son las familias de los niños y adolescentes que están inscritos dentro de nuestro radio de acción de nuestro CESFAM y que, generalmente, son usuarios vulnerados en sus derechos. Son niños y adolescentes que están por distintas causas judiciales, ya sea por maltrato infantil, por temas de violencia intrafamiliar, consumo problemático de alcohol y drogas –ya sean sus familias o los propios adolescentes- y también trabajamos con infractores de ley”, detalló.

CRIANZA RESPETUOSA
En cuanto al encuentro, Proboste contó que éste nació del diagnóstico participativo del consejo de desarrollo y de la propia mesa, tras detectar que una de las problemáticas  en el tema es la crianza de los niños y cómo ésta condiciona su desarrollo a futuro.

“A grandes rasgos, la parentalidad positiva habla de una crianza que sea respetuosa, de sacar los potenciales recursos que tiene la familia porque todos tenemos recursos, no tan solo fijarse en los factores de riesgo de las familias sino que ver con qué recursos ellos cuentan y con esos recursos nosotros potenciarlos y trabajar en torno a lo que sea una infancia feliz, jugar con la familia, que los papás estén protectores, sean cuidadosos, pero a la vez den cierta independencia a los hijos en todo lo que es su crianza”, reflexionó.

La profesional concluyó que un niño feliz y respetado suele ser un adulto feliz y respetuoso y eso influye directamente en cómo éste se preocupa del cuidado de su salud, del de su familia y del de su entorno.